Seguridad e inocuidad alimentaria en Venezuela como tópico de investigación

Seguridad e inocuidad alimentaria en Venezuela como tópico de investigación

Seguridad e inocuidad alimentaria en Venezuela como tópico de investigación

MiradorSalud pone a la disposición de sus lectores la compilación de diez artículos y un editorial publicados por un grupo de 31 investigadores venezolanos que participaron en un «Tópico de Investigación» de la revista de acceso abierto, (Open Access), Frontiers in Sustainable Food Systems,  el cual analiza la seguridad alimentaria y varios aspectos del sistema alimentario venezolano desde distintos escenarios. La revista publica investigaciones rigurosamente revisadas por pares y recibe contribuciones de todas las ciencias naturales y sociales, así como trabajos interdisciplinarios y transdisciplinarios.

Un sistema alimentario está influenciado por contextos políticos, sociales, económicos y ambientales superpuestos y de múltiples escalas, y se moldea de acuerdo a los mismos. El caso de Venezuela llama mucho la atención en todo el mundo y ha sido analizado en numerosas plataformas desde perspectivas políticas, económicas, sanitaria, de alimentación/nutrición, energética, de derechos humanos, entre otros.

Entre 2016 y 2017, la seguridad alimentaria y nutricional como tema de importancia en todo el planeta, fue discutida desde la visión de las Academias de Ciencias del mundo en un gran proyecto global con punto de partida común representado por un modelo diseñado por la Red Mundial de Academias de Ciencias (IAP) y ejecutado en la región de Las Américas por la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS).

Sin datos oficiales, o muy desactualizados, la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN) abordó el tema en Venezuela en términos de las dimensiones que definen el concepto considerando las condiciones particulares del país que prevalecieron hasta inicios de 2017, una de las épocas más duras para el sistema alimentario venezolano representada por el abatimiento de la producción, una gran escasez de alimentos que afectó la disponibilidad, una elevada dependencia de las importaciones, un mercado cambiario bajo estricto control del Estado, caida de precio del crudo, el  tránsito de la economía a una situación hiperinflacionaria, el incremento del valor de la canasta de alimentos, el deterioro del ingreso real, múltiples controles gubernamentales, y tantos otros factores que golpearon duramente a todos los actores del sistema, y del país, infligiendo un fuerte golpe al consumidor venezolano con consecuencias muy graves. El capítulo sobre nuestro país lleva el siguiente título: “Seguridad alimentaria y nutricional en Venezuela. Secuestro agroalimentario de un país: visión y compromiso”.

Puede descargar los libros, publicados en diciembre de 2017, en los que se incluye el capítulo nacional, tanto en inglés y español en los siguientes links:

Posteriormente se actualizó este trabajo al año 2018, todavía en prepandemia, en la revista nacional Tribuna del Investigador tomando en cuenta aspectos de economía y producción nacional de alimentos, de alimentación y nutrición. La conclusión fue la misma: la seguridad alimentaria de la población venezolana está seriamente comprometida.

Aquí el artículo: Seguridad alimentaria y nutricional en Venezuela. Aspectos de economía y producción – alimentación y nutrición.

En medio de una abismal y atrevida ausencia de datos oficiales en todas las áreas de interés nacional, han surgido evaluaciones de enorme importancia como la Encuesta Nacional de Condiciones de vida (ENCOVI), la cual se ha convertido en referencia informativa y estadística de primer orden al servicio de la incidencia pública: «Esta iniciativa resulta de la preocupación académica por la falta de información pública oportuna que permita conocer la realidad social del país y orientar las estrategias adecuadas en materia de políticas y programas sociales en el contexto de una prolongada recesión económica y una aguda conflictividad política e institucional».

De la misma manera se ha publicado numerosos artículos académicos e informes provenientes de pesquisas de universidades, academinas nacionales, centros de investigación, ONG, asociaciones de productores, consultorías para organismos multilaterales, etc., empeñados en registrar datos y dejar testimonio de la situación nacional. Estos esfuerzos se realizan con el compromiso de llenar el vacío que lamentablemente «borra» a nuestro país de los «mapas» de informes que registran aspectos como las crisis mundiales, el hambre, la subalimentación, el costro de los alimentos saludables, los efectos de la pandemia por COVID-19, etc.

Con datos recolectados de julio a septiembre de 2019, en febrero de 2020 el Programa Mundial de Alimentos (PMA) reveló las cifras que ya conocemos: el 7.9% de la población en Venezuela (2.3 millones) está en inseguridad alimentaria severa, y un 24.4% adicional (7 millones) está en inseguridad alimentaria moderada, mientras que 59.7% (17.4 millones) está  en seguridad alimentaria marginal y solo 8% (2.4 millones) de la población tiene seguridad alimentaria.

Esta evalución del PMA determinó que Venezuela fuese incluida entre las 10 peores crisis alimentarias en 2019 en el informe correspondiente a 2020 que elabora la Red mundial contra las crisis alimentarias, una alianza internacional (que incluye al PMA y a la la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentació, FAO), la cual trabaja para abordar las causas fundamentales del hambre extrema. Lamentablemente no hubo evidencia suficiente para incluir a Venezuela en el Global Report on Food Crises – 2021, que registra las crisis de 2020, y tal como lo dice el informe, aunque las estimaciones de inseguridad alimentaria aguda de Venezuela no están incluidas, algunos datos sugieren que esta importante crisis alimentaria de 2019 probablemente empeoró en 2020.

Ahora, el 27 de enero de 2022, la FAO y el PMA, en el sus alertas tempranas: Puntos críticos de hambre: alertas tempranas de la FAO y el PMA sobre inseguridad alimentaria aguda, perspectivas de febrero a mayo de 2022, advierte que es probable que la inseguridad alimentaria aguda se deteriore aún más en 20 países o situaciones, denominados puntos críticos de hambre, durante el período de pronóstico de febrero a mayo 2022.  Al 16 de enero de 2022, la República Bolivariana de Venezuela y la República Democrática Popular de Corea no se incluyeron como zonas críticas de hambre por la falta de disponibilidad o escasez de datos actualizados sobre inseguridad alimentaria que no permite una evaluación comparativa con la metodología aplicada.

El empeño de dejar testimonio sobre la situación de Venezuela ha sido el motor para consolidar el Tópico de Investigación que aquí les ofrecemos:  Food Security and Food Safety Challenges in Venezuela.

MiradorSalud ha traducido el Editorial que hace la presentación a los 10 artículos.

Con gran gusto lo compartimos con ustedes y les invitamos a revisar cada contribución.  Aquí la traducción.

María S. Tapia

Editorial al Tópico de Investigación. Retos de Seguridad e inocuidad alimentaria en Venezuela

Venezuela ha sufrido un cambio masivo de estatus. Considerada una nación próspera con las reservas comprobadas de combustibles fósiles más grandes del mundo, y clasificada como un país de ingresos medios-altos, ha ocurrido que la disminución de la producción de petróleo, de la disponibilidad de combustible y erradas decisiones macroeconómicas han  afectado e irrumpido en todos los sectores de la economía. Una gran proporción de la población tenía fácil acceso a alimentos, a los servicios de salud, agua potable, saneamiento, gas doméstico, electricidad, combustible y transporte, pero la disminución de la producción de alimentos, de los ingresos reales y el deterioro las condiciones de vida han generado desnutrición, inseguridad alimentaria, y complejas estrategias de supervivencia. Todo ello ha dado lugar a un espacio humanitario.

En 2019, este espacio se amplió mediante la instalación de la arquitectura de coordinación humanitaria internacional de la ONU. Bajo la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), se establecieron un equipo de país y ocho grupos temáticos o clusters: seguridad alimentaria/medios de vida; agua/saneamiento/higiene; educación; nutrición; salud; protección; vivienda/energía/artículos no alimentarios y logística. OCHA indica que la situación humanitaria no ha sido abatida luego de seis años consecutivos de contracción económica, inflación/hiperinflación, tensiones políticas/sociales/institucionales, la pandemia de COVID-19 y sanciones internacionales.

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), las personas continúan saliendo del país para escapar de la violencia, la inseguridad y las amenazas, así como de la falta de alimentos, medicamentos y servicios esenciales, y se ha convertido en una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo, con más de 5.9 millones buscando mejores condiciones en otros lugares.

La prevalencia de la desnutrición (PoU, por sus siglas en inglés) se ha multiplicado casi por cuatro: del 6.4 % en 2012-2014 al 21.2 % en 2016-2018 (Figura 1). Durante el mismo período de recesión, la inflación reportada alcanzó alrededor de 10 millones por ciento y el crecimiento del PIB real empeoró, pasando de un 3.9 por ciento negativo en 2014 a un 25 por ciento negativo estimado en 2018 (FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS, 2019). La Figura 1 muestra un aumento sostenido de PoU desde 2009. Esto parecería refutar, o al menos no corroborar, las afirmaciones oficiales que atribuyen el PoU a las sanciones vigentes desde 2017.

 

Figura 1: Prevalencia de desnutrición. República Bolivariana de Venezuela (2009-2018 en trienios). Adaptado de FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS (2019). Las estimaciones de 2018 en los promedios de tres años de 2016-2018 son valores proyectados.

En 2019, el Programa Mundial de Alimentos estimó que el 7.9 % de la población (2.3 millones) padecía inseguridad alimentaria grave y el 24.4 % (7 millones), inseguridad alimentaria moderada. Uno de cada tres venezolanos (32.3%) tenía inseguridad alimentaria y necesitaba asistencia.

Analizar la seguridad alimentaria y nutricional (SAN) en Venezuela es una tarea ardua debido a la falta de información oficial. Por lo tanto, la comunidad científica y académica, las ONG y los consultores se han comprometido a recopilar información sobre la SAN. Este es el caso de este Tópico de Investigación.

Se publican diez artículos en el siguiente orden:

El artículo de Rodríguez García sobre Food Security in Venezuela: From Policies to Facts, (“Seguridad alimentaria en Venezuela: de las políticas a los hechos”) utiliza la experiencia venezolana para llamar la atención sobre el hecho de que decretar muchas leyes y reglamentos relacionados con la alimentación y la nutrición no es suficiente para garantizar el derecho a la alimentación.

Moreno-Pizani en Water Management in Agricultural Production, the Economy, and Venezuelan Society “Gestión del agua en la producción agropecuaria, la economía y la sociedad venezolana”) analiza el mal manejo del agua como recurso fundamental para la producción, la economía y la sociedad. A pesar de los abundantes recursos hídricos, graves problemas afectan el sistema venezolano de producción de alimentos (infraestructura de riego, baja disponibilidad de agua en los procesos productivos y disminución de la generación de energía eléctrica)

Hernández et al., en Dismantling of Institutionalization and State Policies as Guarantors of Food Security in Venezuela: Food Safety Implications, (“Desmantelamiento de la institucionalización y políticas estatales como garantes de la seguridad alimentaria en Venezuela: Implicaciones en la inocuidad alimentaria”), utilizan el caso venezolano para ilustrar cómo se puede socavar la infraestructura de seguridad e inocuidad alimentaria de un país laboriosamente establecida a lo largo de un siglo y desmantelado en un número desproporcionadamente corto de años.

Assessment of Malnutrition and Intestinal Parasites in the Context of Crisis-Hit Venezuela: A Policy Case Study (“Evaluación de la malnutrición y parásitos intestinales en el contexto de una Venezuela golpeada por la crisis: Un estudio de caso de política”) por Mejías-Carpio et al., utiliza un enfoque racional de las recomendaciones internacionales para países en crisis, aplicándolas al alarmante resurgimiento de parásitos intestinales relacionados con la pobreza y la anemia que están agravando la salud y el estado nutricional de la niñez venezolana.

Herrera-Cuenca et al., en Challenges in Food Security, Nutritional, and Social Public Policies for Venezuela: Rethinking the Future, (“Desafíos en las políticas públicas de seguridad alimentaria, nutricional y social para Venezuela: Repensando el futuro”), intentan conceptualizar un modelo de política pública que analice los indicadores sociales, nutricionales y de seguridad alimentaria actuales.

Raffalli y Villalobos en Recent Patterns of Stunting and Wasting in Venezuelan Children: Programming Implications for a Protracted Crisis “Patrones recientes de retraso del crecimiento y emaciación en niños venezolanos: Implicaciones programáticas para una crisis prolongada”), muestran cómo la crisis humanitaria prolongada ha impactado significativamente el crecimiento infantil, con base en la evaluación de los patrones de emaciación y retraso en el crecimiento y su concurrencia entre grupos vulnerables de niños a través de registros antropométricos captados por Cáritas Venezuela.

En Ethics and Democracy in Access to Food. The Venezuelan Case, (“Etica y democracia en el acceso a la alimentación. El caso venezolano”), Marrero-Castro e Iciarte-García discuten la dimensión ética del derecho a la alimentación bajo las premisas del premio Nobel Amartya Sen que equiparan democracias funcionales y seguridad alimentaria, demostrando la relación hasta el caso venezolano.

Hernández y Camardiel en Association Between Socioeconomic Status, Food Security, and Dietary Diversity Among Sociology Students at the Central University of Venezuela, (“Asociación entre estatus socioeconómico, seguridad alimentaria y diversidad dietética entre estudiantes de Sociología de la Universidad Central de Venezuela”), encontraron que los estudiantes de Sociología que tienen inseguridad alimentaria tienen cuatro veces más probabilidades de tener una dieta pobre, variada/monótona.

Pico y Bernal abordan la crisis migratoria en Food and Nutrition Insecurity in Venezuelan Migrant Families in Bogotá, Colombia, (“Inseguridad alimentaria y nutricional en familias de migrantes venezolanos en Bogotá, Colombia”), analizando los cambios en el acceso, disponibilidad y consumo de alimentos en migrantes venezolanos que llegan a Colombia como primer destino.

Finalmente, Marys y Rosales en Plant Disease Diagnostic Capabilities in Venezuela: Implications for Food Security, (“Capacidades de diagnóstico de enfermedades de las plantas en Venezuela: Implicaciones para la seguridad alimentaria”), discuten cómo los crecientes problemas en el diagnóstico, monitoreo y manejo de enfermedades de las plantas en el país afectan la seguridad alimentaria nacional (p.ej. huanglongbing que devasta nuestra industria de cítricos).

Este Tópico de Investigación representa una oportunidad extraordinaria para exponer la situación de Venezuela, considerada única en un país fuera de guerra. Utiliza análisis basados ​​en la ciencia para explorar cómo los sistemas alimentarios pueden verse afectados por múltiples factores y ayudar a establecer un marco para abordar los problemas que enfrenta Venezuela actualmente, pero que, además, otros países pueden enfrentar en el futuro. Expresamos nuestro enorme agradecimiento a Frontiers, por su apoyo.

Maria S. Tapia, Gioconda San-Blas, Carlos Machado-Allison, Andrés Carmona y Maritza Landaeta-Jiménez

Agradecimientos

Expresamos nuestro agradecimiento a Frontiers in Sustainable Food Systems, a la oficina editorial y a todo el equipo de Frontiers, a los autores que contribuyeron con manuscritos para este número y sus instituciones, y a los numerosos revisores y editores de artículos, que aportaron su tiempo y esfuerzo para garantizar el éxito y la calidad del proceso de revisión por pares.